En tiempos de La Oca en el Océano
Tea & Cocktail Room
Un Café con encanto
La Oca en el Océano nace en el año 2005 como respuesta a una voz que un día susurró «Cantabria».
En tiempos de La Oca en el Océano, en Cantabria, en las Peñas al Mar que avanzan hasta convertirse en olas del Océano, se abre una puerta a néctares y ambrosías. La Oca en el Océano está en el corazón de la Montaña, en el escondido valle de Cabuérniga – la mítica Caornega de tiempos ancestrales -, en Ruente. La Oca está a la orilla del manantial de La Fuentona, nacido en la cueva cuyas profundidades habita la anjana. ¿Puede el mito quedar demasiado al alcance? Como el agua de la Fuentona oculta en la cueva, como la cueva de la anjana oculta en la montaña, como la montaña oculta en las brumas del mito, La Oca debe estar algo – por lo menos algo – oculta.
EL POR QUÉ DE NUESTRO NOMBRE
«EN TIEMPOS DE LA OCA EN EL OCÉANO»
La Oca flota y vuela sobre el Océano de la vida. Todos somos en cierta manera ocas sobre el océano, ora calmo, ora encrespado.
La Oca tiene también su vertiente histórica y es símbolo de supervivencia cuando un mundo finalizó bajo las aguas y otro comenzó de nuevo. En Cantabria se evidencian las dos humanidades: la de las famosas pinturas prehistóricas y la de los menhires o de las grandes estelas cántabras. La historia nos cuenta como la Atlántida se hundió el Océano. Más de 500 relatos en todas las civilizaciones nos narran como un diluvio asoló una vez la Tierra. Cortó un mundo y dio paso a otro. La Oca sobrevive sobre las aguas y con su blanco deslumbrante se asocia al sol que volvió a salir y a quien Dios mandó dibujar el arco en el cielo. La cultura celta tenía a la oca como uno de sus símbolos sagrados: se la relacionaba con el sol que apareció tras el Diluvio y además era mensajera del Otro Mundo, de los antepasados que quedaron atrás. La pata de la oca – la huella – es símbolo equiparable a la concha del peregrino, muestra de los concheros que quedaron tras la gran inundación. Es símbolo del Camino que atraviesa nuestros lares y sigue la ruta hacia el Finis Terrae para prolongarse por el océano hacia un sitio un día emergido. Y aquí, en este valle de Cabuérniga estamos: En tiempos de La Oca en el Océano.
