La imagen creada por Hergé para la campaña contra la especulación en el mercado negro en Bélgica en 1947 fue un gran éxito. En ella, Tintín y sus amigos aparecen como náufragos a la deriva en un mar agitado, con el hambre y la sed acechando en todo momento. Oliveira da Figueira, el comerciante ambulante, les ofrece alimentos y bebidas, pero a precios exorbitantes.
Ante esta situación, los policías Hernández y Fernández deciden comerse sus sombreros, el Capitán Haddock prefiere beber agua de una bota y Tintín, fiel a sus principios, rechaza la oferta de Oliveira porque sabe que los precios no son los oficiales.
La imagen de Tintín y sus amigos resistiéndose a la especulación y la injusticia se convirtió en un símbolo de la lucha contra el mercado negro en Bélgica en la posguerra. La campaña fue un éxito y ayudó a concienciar a la población sobre los peligros y las consecuencias de la especulación en tiempos difíciles.
